España se enfrenta a un riesgo creciente: no contar con suficientes ópticos para garantizar el acceso a la salud visual en los próximos años. Así lo advierte FEDAO, la Federación Española de Asociaciones del Sector Óptico, en el estudio elaborado junto a Deloitte sobre el futuro del sector en 2030. El mensaje es claro: el déficit estructural de profesionales podría poner en riesgo un servicio sanitario básico si no se actúa con urgencia.
En la actualidad, España dispone de unos 19.000 ópticos-optometristas en activo para cerca de 10.000 establecimientos, cuando serían necesarios entre 20.000 y 23.000 profesionales para asegurar una cobertura adecuada del servicio, teniendo en cuenta los horarios de apertura, número de establecimientos y la obligación legal de la presencialidad de un óptico-optometrista colegiado como ejerciente durante todo el horario de apertura de la tienda. Es decir, el sistema ya opera con un déficit estructural.
El problema ya es acuciante, pero se agravará de manera significativa en el futuro próximo. El envejecimiento del colectivo y la jubilación de los “boomers” en el futuro próximo, siendo 2036 el año en el que las salidas del segmento más joven de la generación superarán las nuevas incorporaciones, generando una brecha creciente de profesionales.
Esta situación choca con la realidad de la demanda: en España, más del 61% de la población utiliza gafas o lentillas, una cifra en aumento progresivo por el envejecimiento de la población y el desarrollo de problemas infantiles como la miopía, que afecta ya a más del 62% de los universitarios en España. Este desajuste entre oferta y demanda sitúa al sector ante un riesgo claro: no poder absorber las necesidades futuras de atención visual.
Por todo ello, FEDAO subraya que esta situación ha dejado de ser un desafío interno del sector para convertirse en un problema estructural con impacto sanitario y social. Se trata de un reto de Estado, dado que las ópticas funcionan hoy como una red sanitaria de proximidad, asumiendo gran parte de las revisiones visuales, la detección precoz de problemas como las cataratas o el seguimiento de deficiencias visuales, complementando así al Sistema Nacional de Salud y aliviando las largas listas de espera.
“Si no hay profesionales suficientes, no habrá capacidad para atender a los ciudadanos. Y eso implica comprometer un derecho básico como es la buena visión”, señalan desde la Federación. Y, como siempre ocurre en España, el problema no es homogéneo, sino que tiene un alto componente geográfico. El estudio identifica importantes diferencias entre comunidades autónomas, con ratios de profesionales por población por debajo de los niveles necesarios en gran parte del territorio, especialmente en aquellos con una población más envejecida. Esta situación termina derivando en desigualdades en el acceso a la salud visual.
Ante este escenario, FEDAO insta a las administraciones a abordar la falta de ópticos como una prioridad estratégica de Estado y a impulsar medidas estructurales urgentes:
- Fomentar la atracción de talento hacia la profesión, incrementando el conocimiento de la misma para favorecer la demanda de este grado universitario.
- Reforzar el reconocimiento del papel sanitario de las ópticas dentro del sistema de salud.
- Avanzar hacia un modelo estructural de apoyo público a la salud visual, alineado con otros países europeos.
- Facilitar la llegada de contingentes de terceros países para limitar el impacto del problema real de falta de ópticos actual.
“El riesgo es evidente: si no se actúa ahora, España puede no ser capaz de garantizar un servicio básico de salud visual en todas sus comunidades autónomas en los próximos años”, concluye FEDAO.
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